Nuestra historia
Un SÍ QUIERO en Rumanía...
Todo comenzó en septiembre de 2016, cuando nos conocimos en el punto de partida de nuestro futuro profesional como profesores. Nuestro querido Aulario de la Facultad de Ciencias acabó convirtiéndose en el primer testigo de lo que sería el comienzo de un amor que, lejos de ser de película, sería eterno, sincero, libre, complicado, a veces dulce y a veces amargo, alocado, divertido, único y especial.

Desde entonces, las aventuras vividas juntos y los caminos recorridos de la mano han sido diversos, llenos de paciencia, constancia, detalles, viajes de ida y vuelta, empatía, inseguridades y temores, mariposas en el estómago y abrazos de confort. Porque juntos aprendimos que el amor no es bonito, sino difícil, y que lo bonito es que, a pesar de haber descubierto que el amor romántico que nos vende el cine no es cierto, queramos seguir caminando al unísono hasta el fin de nuestros días, compartiendo cada segundo de nuestra existencia con la persona imperfecta que hemos elegido. Y es que el guion de esta historia tiene que escribirse solo, siguiendo el curso de un río cuya pendiente y caudal cambian cada día y del que nadie conoce su desembocadura.
Casi 10 años de llanos paseos, carreras por laberintos a oscuras, escaladas a cimas donde el aire es más ligero y bajadas a las más húmedas profundidades. Viajes que cruzan el Atlántico, sueños conjuntos que aun quedan por cumplir, besos eternos que detienen las agujas del reloj, momentos en el sofá que suplican 5 minutitos más. Y es que dormir entre los brazos del otro se convirtió en el viaje más placentero de todos, ese del que no hay vídeos ni fotografías, pero cuyos recuerdos no se guardaron en la mente sino en el corazón.

En Badajoz surgió la primera chispa y en Cáceres nació la primera llama. Poco después, aquel pueblo que muy pocos sitúan en el mapa y una pandemia fueron la leña de la primera hoguera. Tarancón siempre será el lugar donde comenzó a construirse ese amor que ya no es cariño ni es atracción, sino hogar. Un lugar para muchos desconocido, carente de encanto para quienes lo conocen. Para nosotros, el pueblo que nos hizo superar el primer verdadero desafío como pareja: una mudanza, una salida del nido, una convivencia extrema, una ilusión compartida, un beso de buenas noches cada madrugada.
Pero a pesar de haber comenzado lo que parecía que iba a ser una serie de varias temporadas, el destino tenía un giro de guion. Más de 2000 Km de distancia y un océano de por medio serían el escenario perfecto de una historia que acabaría asentando los cimientos de aquello que ya había comenzado a construirse.

Un clima cálido, unas papas con mojo, un barraquito, la calima y los vientos alisios se convirtieron en elementos de nuestro nuevo plató. Tenerife, nuestra isla, nuestro hogar actual. Sus barrancos nuestros testigos y su mar, el reflejo de nuestro amor infinito.

Mientras tanto, otras muchas aventuras paralelas. Todas ellas increíbles, pero una la más especial. Ese primer viaje por Europa, juntos hacia el país de Drácula. Desde el mar Negro hasta los Cárpatos. Todos personajes secundarios de una primera luna de miel. Sin embargo, fue el Castillo de Bran, al que no le bastó con ser sólo la inspiración de una de las novelas más legendarias, el que se alzó como protagonista del "sí quiero" que abriría la puerta a la eternidad de un amor que no puede morir. Como un ser inerte ocupando un cuerpo sin vida, un sentimiento que permanecerá en esencia a pesar de que sus portadores ya sean cenizas.

Sin embargo, nadie dijo que fuéramos una pareja habitual y un anillo en el dedo sólo sería una parte del acuerdo. Así pues, meses después un gran árbol de Navidad y la Praça do Comércio de Lisboa serían espectadores de algo inusual que ni el propio novio podía haber sospechado. La princesa del castillo junto con su joya más preciada decidieron devolver el momento y crear el escenario idóneo para sellar el pacto iniciado. Y con villancicos de fondo y la policía vigilando, lo que se suponía un regalo de cumpleaños era realmente una pedida de matrimonio. Rodilla al suelo, reloj en mano, el novio dio el "sí quiero" de querer llevarlo en el momento de hacer realidad el enlace.
Pero, después de todo, esto tenía que ser una novela perfecta, una película de taquilla, un momento para el eterno recuerdo. Oposiciones de por medio, circunstancias pasajeras y una larga, pero pausada, organización, nos llevaron a esperar y escoger la fecha perfecta: 27.06.2026
Sabemos que os hemos hecho esperar. Sabemos que queréis formar parte de esta historia. Sabemos que os gustaría ver el capítulo más esperado. Sabemos que luego vendrán más.
Ya queda menos y no sabéis las ganas que tenemos de que nos acompañéis, no sólo en nuestro gran día, sino en el resto de las páginas de esta historia.
Os esperamos con todo el cariño del mundo el 27.06.2026, donde, por fin, aquellos dos jóvenes desconocidos que se cruzaron por aquel Aulario serán marido y mujer.
Rocío y Jesús
